Fuset propone profesionalizar estructuras falleras

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Fuset se estaría allanando el camino para colocar a militantes de Compromís -algunos de los cuales seguirían protestando por haberse quedado “sin enchufe” tras los “servicios prestados”- en las estructuras orgánicas de Junta Central Fallera, con la finalidad de afianzar la huella catalanista y eclecticista de su partido.

Si JCF ha funcionado durante más de 75 años como tal, y antes como Comité Fallero, nutriéndose de voluntarios, ¿qué necesidad habría de gastar más dinero de todos los valencianos pagando a los que “viven de la fiesta”?

En un programa de la subvencionada televisión del diario de capital catalán con nombre de viento, el regidor de cultura festiva y reprobado presidente de JCF afirmó que “las fallas necesitan profesionalizar determinadas estructuras como Promoción Exterior o Comunicación, y no depender de voluntarios que realizan su labor con su mayor entrega y esfuerzo, pero que lo hacen una vez han acabado de trabajar en su día a día. La fiesta necesita gente que viva por y para las fallas”. No habló Fuset de establecer, en todo caso medidas de selección objetivas y transparentes, para evitar prácticas de nepotismo, como algunas que él mismo y su partido llevan realizando desde su aterrizaje en ayuntamiento, diputación y Consell.

Otro de los asuntos pendientes que Fuset cree que solventará en breve es conocer el estudio del impacto económico y social de la fiesta de las fallas en la ciudad para conocer con exactitud dónde invertir, qué mejorar y potenciar. Esperemos que dicho estudio no recaiga también en algún “profesional” militante de Compromís, Podemos o PSPV, como en el reciente caso del informe sobre el sistema educativo -competencia de conselleria- que su compañera de gobierno municipal, María Oliver, encargó a la Universitat de Valéncia por 95.000 euros, y fue dirigido por un cargo orgánico de Podem.

Fallas y Política

Fuset afirmó cínicamente que “las fallas han sido durante muchos años instrumentalizadas políticamente, pero no debemos olvidad que son un fenómeno plural. Ni se puede utilizar como una ideología, ni se puede utilizar como instrumento político, ni de gobierno ni de oposición”. Como si ahora no lo fueran, después de todas las polémicas generadas por sus imposiciones, prohibiciones, condiciones y reacciones, como el intento de veto a los poemas en valenciano, la censura sistemática a Lo Rat Penat, la catalanización galopante de JCF o el servilismo a los dictados del politboureau de Compromís.

Ante el debate que siempre genera si JCF y las fallas deberían ser independientes del gobierno municipal, Fuset ha asentido y ha recordado que “a día de hoy las fallas ya tienen gran autonomía porque ellos deciden gran parte de los cambios que se llevan a cabo a través de las asambleas”. Sin duda, y mientras el gobierno municipal peque de sectario, antivalenciano, partidista, antifallero y orientado a tramontana, la JCF y las Fallas deberán incrementar notablemente su grado de independencia con respecto de los poderes públicos locales.

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