La infrafinanciación de Puig y Oltra

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El voraz Ministerio de Hacienda, capitaneado por el chupasangre Montoro, siempre a las órdenes de Soraya y Rajoy, ha presentado los Presupuestos Generales del Estado. Viendo las reacciones y la expectación que suscita más parece una suerte de lotería en la que el magno Señor Presidente mueve las pelotitas en el bombo y reparte suerte. Como Dios en los toros. Si no es tu momento te llevas una buena cornada.

Los Presupuestos sirven, entre otras cosas, para pagar – o cobrar – favores y cosas por el estilo, eso que llaman hacer política. A buen seguro que dejar a la Comunidad Valenciana con el gasto más bajo por habitante es absolutamente premeditado, intentando recuperar uno de los bastiones que fueron de la gaviota (o lo que sea el pajarraco) a fuer de maniatar si así se puede a Puig y Oltra. Éstos, como siempre ya se han apresurado a criticar al Gobierno Central, porque no van a tener dinero suficiente para atender todas las tetas de las que maman sus acólitos grupos de presión. Me gustaría saber cuánto más han de bajar los presupuestos, cuan baja ha de ser la partida presupuestaria que nos llegue de Madrid para que empiece el goteo de cierres de institutos, departamentos, radiotelevisiones y demás entes públicos. Mientras ni una sola oficina oficial se cierre, los Presupuestos Generales del Estado están sobredimensionados.

Tanto es así que no son pocas las voces que se han levantado recriminando a los populares que el ingreso previsto es altamente optimista. Optimista para el Gobierno, que cuando vea que no llegan los ingresos echará mano de lo que sea para cuadrar las cuentas. Y lo que sea suele están en nuestros bolsillos y cuentas corrientes o de ahorro. Bien lo saben ustedes, aunque nunca está de más repetirlo. Lo que es óptimo para el Gobierno es pésimo para el contribuyente.

Mientras Puig y su gobierno lloriquean, elevando a los cielos del rojerío las plegarias correspondientes, Mariano ens roba, dejan pasar una y otra vez proyectos empresariales que intentan instalarse en la Comunitat. Esta vez ha sido Amazon la que ha desechado la opción valenciana para instalar un centro logístico, con una inversión de 200 millones y unos cuantos puestos de trabajo directo, para irse a la Cataluña independentista. Pedimos dinero público, mientras criticamos el privado. Parece que los euros (o dólares) cuando te los da un fulano por la calle valieran menos que si los sacas de una ventanilla de Hacienda. Tengan claro que les darán el mismo almuerzo por cinco euros en el bar, aunque para que Hacienda suelte esos cinco euros hayan tenido poco menos que ir peregrinando a Fátima.

El sistema de financiación autonómica, conforme se plantea hoy en día recuerda a esos padres irresponsables que deciden muy rigurosamente quien se porta bien y quien mal cada año y así asignan la paga, para luego, ante los berrinches de la prole, otorgar ampliaciones de la asignación a través del FLA, echando por tierra lo poco que pudiera haberse conseguido con el rigor inicial. Las autonomías empero no son niños pequeños a las que hay que educar. Son instituciones adultas, guiadas y gobernadas por adultos, aunque no lo parezca las más de las veces. Y como tal deben actuar con responsabilidad. La España de las Autonomía no funciona, principalmente, porque no hay responsabilidad en el gasto. Para ello es necesario libertad en el ingreso. Esto, claro, significa que papa Mariano, no podría jugar al póker con sus 17 hijos. Obviamente no le apetece. Donde se gasta hay que recaudar y de esa forma, dos de los hijos más irresponsables, Chimet y Moni, no dejarían escapar inversiones multimillonarias y tendrían que explicarnos por donde se fueron los cuartos. Ahora solo lloran.

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