1 comentario

  1. Joan Fuster, del que seguramente no te habrás leído un puto libro en tu vida, es un hombre apasionado por la política.

    Crece con un padre que si era acérrimo defensor de la Falange, hasta tal punto que estuvo preso en Orihuela a principios de la Guerra Civil por su condición política. Curiosamente, en esa misma cárcel moriría pocos años después Miguel Hernández, del que tampoco habrás leído nada, porque total, para qué, no?

    Pues bien, siendo así, tiene fácil explicación. Joan Fuster, en esa foto, como verás, tiene 18 años. Un apasionado de la política con 18 años se deja llevar por cualquier movimiento que le venga de cerca. Con 18 años nadie ha crecido y se ha formado como persona, menos aún como idealista. Apasionado por la política, se deja llevar por la corriente de su padre.

    Años después, lee, se documenta y crece y realiza esa obra tan maravillosa que nos ha regalado por mucho que imbéciles como tu la desprestigien sin seguramente haberla leído una vez en tu vida, estoy convencido, fíjate.

    No te excuses en que Joan Fuster militó en Falange para desprestigiar su obra, jamás entenderás lo que él hizo por el País Valencià.

    Los cambios de chaqueta preocupantes e hipócritas son los de políticos tránsfugas e interesados como Fraga que cambian de chaqueta hasta con distintos regímenes, todo con el fin de tener su huequito en política, que nadie les quite de lo que viven, del cuento, de militar en cualquier partido en el que poder cobrar. Esos son los hipócritas, no el intelectual que con 18 años y en época de posguerra se deja llevar por un movimiento tan fuerte con la influencia de la que, fácilmente podía ser la persona más cercana, su padre.

    Así que nada, compañero, sigue desprestigiando desde tu incultura, tus nulos razonamientos y tus tonterías de blavero inculto.

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