¿Quién se ha comido mi subvención?

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Puede que el título nos recuerde a un bestseller que se vendió muy bien hace años. Sin darnos cuenta, de que en España esto ya se está convirtiendo en una costumbre, más bien, en una mala práctica que aceptamos y que desde mi punto de vista es corrupción pura y dura.

Y da igual quien esté en el poder, verdes, blancos o amarillos, aquí todos trincan, mientras los curritos no sabemos qué pensar ante tanto robo porque conviene nombrar a las cosas por su nombre, así quizás las repudiemos y exijamos su, total, desaparición.

Les cuento, hace años un conocido educador social, cobraba un pastizal de una ong que él y unos amigos habían creado. Es decir, llegaba la
subvención, se cobraba el sueldazo y de lo que quedaba, se hacían cosas o no, si no quedaba nada.

Ni antes había control, ni por desgracia lo hay ahora. Cualquiera puede presentar un proyecto para una organización sin ánimo de lucro, o para una fundación que si cumple los requisitos, se lleva una pasta gansa que le permitirá vivir cómodamente quizás muchos años.

Lo hacen todos los partidos políticos en Valencia, Dios sabe cuánto lleva poniendo el cazo Escola Catalana, me niego a llamarla valenciana.
Antes le pagaba Barcelona, ahora le pagamos desde Valencia y es una amoralidad, teniendo en cuenta, para qué utiliza el dinero.
Afortunadamente, está siendo investigada, ojalá la cierren, aunque sé que es mucho pedir, porque tiene padrinos en las altas esferas, vamos al más puro estilo de D.Corleone.

Hay gente que ya no sabe vivir sin una subvención, monta un chiringuito, sea el que sea y a vivir del cuento. Hay colectivos que ya no se pondrán a buscar empleo porque les sale más rentable poner la mano y que pague Rita. Sobre todo, los inmigrantes y aquellos que entran ilegalmente y a los que hay que mantener.

Como el dinero no cuelga de los árboles, debemos pensar que sale del esfuerzo de los que cobran una nómina, a los que ni siquiera se les pregunta si quieren financiar esto o lo otro. A pagar y boca cerrada, de lo contrario, te llamo insolidario y ya la hemos liado.

Hay casilla para la Iglesia y para asuntos sociales y yo me pregunto ¿por qué no para devolvernos esos impuestos de más? Así el dinero estaría en nuestros bolsillos y lo daríamos a quien quisiéramos, no es tan difícil.

Conozco Ong a las que no les daría ni un céntimo por corruptas, pero como otros deciden por mí, a tragar y a generar bilis.

Este artículo está escrito antes de que saliera en la prensa que Ribó va a dar subvenciones , no sé como ponerlo para ser políticamente correcta, es decir, que mientras cumplan los requisitos, podrán optar a ellas todo hijo de vecino, de vecino próximo, no sé si me explico. Lo que me da una vez más la razón, al decir que el mal uso del dinero público, por no llamarlo, de otra forma, se disfraza con muchas caras y triquiñuelas.

Estamos en el país de la subvención y el carguito siempre que te portes bien y te pongas como felpudo para mayor gloria del amo de turno. Hemos perdido la dignidad como pueblo porque consentimos que nos roben a manos llenas y que además se salgan de rositas y a disfrutar de lo robado.

Un pueblo subvencionado, es un pueblo oprimido y esclavo, puesto que venderá su libertad por un puñado de monedas y rezará para que esa paga llegue siempre y no falte nunca.

No le importará quien se la de, perdiendo así, si aún se puede, un poco de dignidad cada día. Vendrán de fuera y querrán su subvención y porque no se les critique, el gobierno de turno se la dará, quitándole el dinero a otro ciudadano.

La cosa funciona así, para que unos cobren, otros tienen que dejarse hasta las pestañas, trabajando. No nos dejan más opción. Eso sí, el
día que a todos se nos hinchen las pelotas, con perdón, dejamos de trabajar y que pringue otro.

Quizás así, alguien algún día deje por fin de pagar subvenciones a cascoporro.

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